La verdad es que en el instituto apenas tuve contacto con los alumnos, estuve mayormente ayudando a preparar material, lo cual incluye hacer grabaciones -sí, hay grabaciones hechas con mi voz que los alumnos escucharán para practicar para sus exámenes, ¡qué vergüenzaaaaaaaaa!-. Sí que estuve en alguna clase pero de momento no he podido tener una buena idea del nivel que tienen los alumnos realmente. Ya os contaré con más detalle cuando pase el term 3, porque a este instituto voy a volver después de Navidad y tendré más tiempo para estar más con los alumnos. Lo que sí puedo decir es que compartí ratos con los profesores y me cayeron muy bien. Además, parece que le echan mucho entusiasmo al español y me encanta que tengan tantas ganas. Así gusta más ayudar a la gente :D
En cuanto a los colegios, tuve dos experiencias distintas. Por un lado en uno de ellos tuve que organizar yo las clases, preparar las actividades y buscar cosas para que los alumnos aprendieran un poco de español conmigo. Por otro lado, en el otro colegio estaba más dirigida por los profesores, lo cual conllevó que en algunos casos no hiciera lo que realmente tenía que hacer, que era español, sino que alguna vez estuve haciendo inglés o matemáticas con los alumnos. Realmente no me gustó demasiado, pero descubrí que la frase: "The rain in Spain falls mainly in the plain", la usan en los cuadernos de fonética para que practiquen el sonido del diptongo "ai". No pude dejar de pensar en Cómo conocí a vuestra madre cuando la vi.
Aparte de eso, he de decir que la experiencia con los enanos fue muy enriquecedora. Al principio me costó un poco. Soy una persona más bien seria y con los niños no se puede ser seria, porque corres el riesgo de darles miedo xD Poco a poco, sin embargo, empecé a sentirme más cómoda con ellos y hacer un poco más de juegos y tonterías para que se lo pasaran bien mientras dábamos español. Y tiene sus recompensas. Un día tras una clase un alumno se me acercó y...
¡¡¡ME DIO UN ABRAZO!!!!
Mi reacción fue un poco similar a la que se tiene cuando se te acerca un bicho indeseable y te quedas quieto quieto hasta que se va. Eso hice, me quedé quieta, asustada, hasta que se fue. No me parece una reacción demasiado exagerada si tenemos en cuenta que nos habían advertido como unas mil veces de que no hubiera ningún tipo de contacto con los estudiantes. Creo que la profesora debió de ver mi cara de terror, porque rápidamente me dijo que era su forma de darme las gracias. Después de eso, más tranquila porque la profesora no me había echado la bronca ni nada por el estilo, me dediqué a disfrutar de los abrazos que me han ido dando mientras les he estado dando clase. ¡¡Si es que son unos amores!! *_*
Me dejé querer, y al final cuando ya me iba de los colegios, tuve varios regalos de parte de los alumnos -que en todo momento estaban muy tristes de que me fuera, ¡qué ricos! *_*-.
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| La pulsera la hicieron todos los alumnos de P4 de uno de los coles *_* |
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| Y esto fue de los alumnos de P7 del mismo colegio. ¡Me los como! |
Además de eso, todos los alumnos del mismo grupo de P7 me pidieron mi autógrafo. La verdad es que disfruté mucho trabajando en ese colegio en concreto. Los alumnos lo disfrutaron, y yo también, y se hicieron querer. Da mucho gusto dar clases y que se pongan tristes cuando te vas y sobre todo que se pongan tan contentos cuando te ven aparecer en clase. Completamente adorables.
Bueno, ya me voy alargando mucho. ¡La siguiente entrada será un poco más viajera! :D


¡Si es que ser profe es de lo más gratificante que hay! :-) Es una pena que sean tan estrictos con lo del contacto físico, aunque en parte entienda que se puede uno ahorrar muchos problemas... Pero al final en el colegio pasamos mucho tiempo de nuestra vida. Si no nos dan cariño/no podemos dar cariño ahí...
ResponderEliminarAdemás, he leído que está demostrado que el contacto físico es muy positivo para su desarrollo emocional. Yo a mis alumnos les acaricio la cabeza o la espalda para invitarles a entrar en clase, o al despedirnos; y a los pequeños (3 años) los muevo sin miramiento porque tardo menos en sentarles yo correctamente formando un semicírculo que dándoles instrucciones. No puedo ni imaginar lo difícil que me resultaría darles clase si no pudiera menearles.